Expedición de Balmis; la mayor hazaña científica y humanitaria española.

«No puedo imaginar en toda la historia de la Medicina una muestra de filantropía tan enorme como ésta«.  Edward Jenner, 

Los alumnos de Cultura Científica de 1º de Bachillerato han estado trabajando y descubriendo la Expedición Filantrópica de Balmis y os hacemos un pequeño resumen para que la conozcáis. Es, sin lugar a dudas, la mayor hazaña científica española y la primera misión humanitaria de la historia.

El objetivo de la expedición era llevar la vacuna de la viruela que el médico inglés Edward Jenner había conseguido fabricar y demostrar su eficacia, a las colonias españolas repartidas por el mundo que llegaban hasta Filipinas. La empresa era extremadamente complicada porque no se podía mantener en frío la vacuna, había que recorrer los océanos Atlántico y Pacífico, evitar piratas, tormentas, naufragios y sobre todo conseguir la financiación.

¿Qué es la viruela?

Es una enfermedad contagiosa causada por el virus  Variola virus con una mortalidad del 30 %, capaz de desfigurar y dejar ciegos a los que sobrevivían y que había afectado a los seres humanos durante miles de años. Ha sido la primera enfermedad infecciosa del mundo combatida y erradicada en 1980 gracias a la colaboración de todos los países.

Los primeros síntomas de la viruela suelen aparecer de 10 a 14 días después de contraer la infección tras un período de incubación de 7 a 17 días durante los que te sientes sano y no puedes infectar a otros.

Los síntomas son: fiebre, malestar general, dolor de cabeza, fatiga intensa y dolor de espalda intenso. Pero lo que la caracteriza son unas manchas rojas y planas que empiezan apareciendo en la cara, las manos y los antebrazos, y más tarde por todo el cuerpo. Con el paso de los días se transforman en pequeñas ampollas llenas de un líquido transparente que luego se convierte en pus. Las costras se caen y dejan cicatrices profundas.

¿Quién fue Balmis?

Francisco Javier Balmis nació en Alicante, España el 2 de diciembre de 1753. Hizo la carrera de medicina en el Hospital Real Militar de Alicante y sirvió como cirujano en La Habana  y en el Hospital San Juan de Dios. Estaba muy interesado en el estudio de las enfermedades de transmisión sexual. Volvió a España años después para ser el médico personal de Carlos IV al que convenció para iniciar la expedición de la que estamos tratando ya que se había producido un brote de viruela que estaba matando a mucha gente en las colonias americanas. Falleció en 1819 en Madrid.

¿Cómo fue la expedición?

La idea era llevar la vacuna de la viruela a las colonias españolas en América y Asia, extender el hábito de vacunación y todo ello gratis con el fin de salvar a los súbditos de ahí lo de filantrópica. Fue muy compleja su organización y tuvieron que sortear numerosos problemas pero el más importante fue el coste de todo ello. Balmis convenció al rey Carlos IV y fue la Real Hacienda la encargada de sufragar los numerosos gastos que iban desde salarios, el barco, material médico, científicos y los niños que más adelante contaremos su papel.

La expedición salió, el 7 de septiembre de 1803, de Madrid con dirección a La Coruña que es desde donde zarparía el barco “María Pita”, el 30 de noviembre de 1803 hacia las Islas Canarias. El 9 de diciembre llegan al puerto de Santa Cruz de Tenerife y dos meses más tarde a Puerto Rico donde el gobernador no quiere colaborar y se niega a conseguir niños para seguir  transportando la vacuna hasta Venezuela.

En marzo de 1804, consiguen llegar a Venezuela donde si consiguen poner la difusión de la vacuna por todo el continente  creándose  la primera Junta de Vacuna del continente americano. En mayo, la Expedición se divide en dos rutas: una dirigida por Balmis que puso rumbo a la América Septentrional y otra, dirigida por Salvany, a la América Meridional. Una de las causas de esta división fue la necesidad de cortar el contagio de viruela en Bolivia y Argentina.

Balmis propaga la vacuna por Centroamérica, Ciudad de México y  comienza los preparativos para el larguísimo viaje a Filipinas llegando a Macao el 16 de septiembre de 1805. Enfermo decide volver a España por Lisboa dejando a sus colegas organizando la técnica de vacunación.  El 7 de septiembre de 1806 Balmis llega a Madrid donde es recibido por el rey.

Mientras tanto Salvany y su grupo se dirigen desde Panamá hasta Buenos Aires llevando la vacuna y explicando la técnica de vacunación a todos los sitios por los que pasa. Tal es la motivación que deciden a su vez dividir su grupo para llegar a más sitios en su camino a Perú. El 21 de julio de 1810 muere Salvany. El proyecto de llevar la vacuna a las últimas provincias fue realizado por Grajales y Bolaños que propagaban la vacuna por Chile. Grajales, en enero de 1812, solicita su regreso a la Península acabando la expedición.

Las  dificultades fueron innumerables, tantas que es difícil imaginarse cómo pudo llegar a tener éxito, pero se encontraron con una con la que no contaban. A algunas colonias había llegado el fluido de la vacuna en unos cristales con el interés de venderlas y comercializar la vacuna. Así que algunos dirigentes vieron negocio con su venta y se negaban a prestar a niños para albergar la vacuna y seguir la transmisión. Hay que recordar que Balmis y su equipo no cobraba por la vacunación y que además explicaban la técnica de vacunación para mantenerla en el futuro. Esos cristales con el fluido se vieron que no eran eficaces y que no servían y por lo tanto la única vacuna posible y eficaz era la de Balmis

¿Y los niños para qué servían?

A Edward Jenner se le considera el padre de la vacuna y observó que las mujeres que ordeñaban vacas adquirían la viruela vacuna (menos mortífera) pero no la humana. Supuso que quedaban inmunizadas así que se le ocurrió extraer el líquido de las pústulas de las ubres de las vacas e inoculárselo a un niño de 8 años. Éste tuvo síntomas leves pero sobrevivió a la viruela que el 1796 arrasaba la zona. Lo hizo también con sus hijos y sobrevivieron. También se dio cuenta que esta infección podía transmitirse de una persona a otra. Al receptor se le inoculaba líquido de las pústulas de alguien que había pasado la enfermedad y  desarrollaba pústulas con líquido en el mismo sitio y podía extraerse y emplearse para administrar nuevas vacunas.

El problema era cómo llevar el líquido de las pústulas a América en un viaje tan largo, sin tener una nevera donde conservarlas y evitar que se degradara y perdiera eficacia. Si se utilizaban adultos podía ser que alguno ya hubiera pasado la enfermedad con lo que no desarrollaría pústulas y la cadena de fluidos se perdería.

La idea era llevar niños pequeños que por su edad no habían estado en contacto con la viruela y para ello se escogieron a 22 niños, de 3 a 9 años. Evidentemente ningún padre dejaría a su hijo para semejante viaje así que se recurrió a los orfanatos, abundantes en aquella época y sin familiares que los reclamarán. Para asegurarse que la inoculación se hacía bien, y por si fallaba una, se decidió hacerlo de dos en dos.

De esta manera tan ingeniosa y audaz se consiguió conservar la vacuna sin que se estropease tras un viaje tan largo, así que el papel de los niños fue fundamental y crucial y para ellos toda una aventura. Aun así eran demasiado pequeños y Balmis se dio cuenta que ni él ni la tripulación del barco iba a poder atenderlos correctamente así que se buscó una solución; una enfermera

Isabel Zendal Gómez, nació en La Coruña en 1771 y murió en Puebla de los Ángeles, México, fue enfermera,  rectora del Orfanato de la Caridad de La Coruña y cuidó de los 22 niños de la Casa de Expósitos de La Coruña que viajaron a América y de los 26 niños que luego fueron a Filipinas. No se conoce su nombre concreto, ya que, existen hasta 35 versiones pero si se sabe que su familia era pobre y ella fue la única que acudía a las clases particulares que impartía el párroco de su pueblo. Cuando tenía 20 años, comenzó a trabajar en el Hospital de la Claridad de La Coruña, primero como ayudante y más tarde como rectora y el 14 de octubre de 1803 se oficializó su incorporación a la expedición filantrópica de Balmis.

Como conclusión decir que la vacunación es sin duda la técnica que mayor número de vidas ha salvado y que España jugó un papel fundamental en el desarrollo de esta técnica. En muy triste ver como los antivacunas actuales con ideas peregrinas y apoyándose en datos falsos, tergiversando la realidad y atribuyendo a las vacunas enfermedades que se desconoce su origen, tratan de quitar valor a esta técnica crucial para mejorar nuestra esperanza de vida. ¿Nuestros jóvenes saben lo que es la polio o la viruela?

Sobre este viaje hay muchos libros como el de Javier Moro, A flor de piel, película, 22 ángeles,  y hasta los Lunnis han hablado de ello

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