XVII Olimpiada Española de Biología

Nuestra aventura comenzó el jueves 31 de marzo tras acabar las clases, dirigiéndonos hacia Santander para coger un autobús que nos llevaría hasta Oviedo.

Finalmente, tras una hora de retraso, el autobús llegó a la estación, ahí fue cuando Marina del IES El Astillero, Leyre y yo, nos adentramos en una de las mayores experiencias de nuestras vidas, acompañados por los profesores de biología Luis y Gemma y la delegada autonómica Trini.

En ese mismo autobús se encontraban compañeros de otras comunidades, como Aragón y Navarra. Al principio no sabíamos que eran ellos, pero lo fuimos descubriendo a lo largo del camino.

Representación cántabra en la Olimpiada de Biología

Alrededor de las siete y media de la tarde llegamos a la estación de Oviedo, donde cogimos un taxi que nos llevó hasta nuestro hotel. Allí dejamos nuestras maletas, nos repartieron las identificaciones y fuimos rápidamente junto a los demás compañeros hasta el Edificio Histórico de la Universidad de Oviedo, llegando tarde por supuesto, donde nos dieron la bienvenida y una charla un tanto peculiar…

Al acabar la recepción oficial, nos agrupamos según el número que teníamos en las tarjetas de identificación. Leyre y yo estábamos dentro del grupo 4, junto a gente muy agradable que no dudó en comunicarse con nosotros desde el principio.

Tras esto, nos dirigimos a la catedral de Oviedo, donde nos hicieron una foto grupal bajo la lluvia, intentando buscar refugio en los paragüas de otros.

Al llegar al hotel, nos asignaron habitaciones, nos acomodamos y bajamos a cenar. La cena fue un tanto fracaso, ya que no fue de agrado para todos, debido a la falta de comida para todos los que éramos, aunque nos sirvió para entablar conversación con nuestros compañeros de olimpiada.

Al acabar la cena, decidimos agruparnos varias personas del grupo en una habitación, para hablar y así conocernos más, hasta acabamos jugando a las cartas, con cierta controversia debido a las maneras distintas de jugar en cada comunidad autónoma.

El viernes tuvo lugar el acto de bienvenida e inauguración de la Olimpiada, donde nos visitó Saúl Craviotto, el piragüista olímpico, para darnos ánimos durante las pruebas teóricas que realizamos ese día en la Facultad de Biología. Fueron dos exámenes tipo test de 75 preguntas cada uno, con contenidos muy variados; ecología, genética, metabolismo, histología… Algunas respuestas sonaban, otras no teníamos ni idea, pero lo importante era intentar aprender algo nuevo. En el descanso entre prueba y prueba, pudimos ver a Alfonso, antiguo profesor del instituto de biología y geología, ya que tenía ilusión por vernos a nosotros y a Luis, además también vimos a Lucía Girón, una antigua magnífica alumna del IES que se encuentra estudiando allí y nos quiso dar ánimos.

Al salir exhaustos de la teoría, nos dirigimos a la Facultad de Derecho donde comimos, y posteriormente, cogimos un bus para Gijón para realizar las actividades de la tarde.

Allí visitamos el Jardín Botánico, un gran paraíso para los amantes de la naturaleza y de las plantas, donde pudimos observar multitud de especies autóctonas, características del paisaje atlántico. Tras esto, fuimos a la Universidad Laboral de Gijón, donde quedamos impresionados por lo bonita que se veía por dentro, debido al arte que dejaban ver sus estructuras y la precisión con la que estaba realizado todo, al igual que las impresionantes cocinas.

Sobre las 8 visitamos un llagar. Allí nos explicaron cómo se hacía la sidra, y nos enseñaron cómo sería el proceso de obtención de la misma, finalizando la visita con una cena-espicha, donde comimos platos típicos de Asturias, quedando muy satisfechos por lo rico que estaba todo.

El sábado realizamos las pruebas prácticas en la Facultad de Medicina, en primer lugar una tinción de Gram, la cual ya habíamos hecho en la fase regional, y una electroforesis, un verdadero lujo ya que esa práctica no es tan asequible para hacer en los institutos corrientes. Después nos plantearon otra prueba, distinguir entre agua normal y estancada, identificando ciertos organismos en ella al microscopio, a la vez que examinamos células del epitelio bucal, diferenciando un epitelio bucal dañado de uno sano. La última práctica fue distinguir especies contenidas en botes, que habían sido obtenidas por trampas, para ello nos facilitaron una clave dicotómica y una lupa.

Tras esto nos trasladamos a Buyera, donde comimos un picnic y visitamos la Fundación Oso Asturias y la Central Hidroeléctrica de Proaza. En la Fundación Oso de Asturias pudimos observar a Paca, una osa que no podía vivir en completa libertad debido a estar acostumbrada a los humanos, y a Molina, una osa encontrada herida cerca del territorio, aunque esta última no se dejó ver, ya que disponía de un territorio mucho más amplio. Allí también nos explicaron ciertos aspectos del oso, concretando en el oso pardo, además de enseñarnos videos donde pudimos ver como era su vida, al igual que los atroces infanticidios.

En la Central Hidroeléctrica, nos explicaron detalladamente, visitando las partes principales, cómo obtenían la energía a partir de diversos mecanismos, y nos regalaron una bolsa con una batería portátil, un pen drive, un soporte para el móvil y una bolsa reutilizable.

Al llegar de nuevo al hotel, nos arreglamos y llevamos a cabo la Cena de Clausura de Comunidades, donde cada comunidad autónoma llevaba productos típicos de ella, como quesos, jamón, fuet, quesada, sobrasada… En esta cena nos lo pasamos genial y pudimos incluso cantar alguna canción, ya que un compañero trajo un altavoz, al igual que hacernos fotos con aquella gente con la que habíamos entablado amistad, finalizando la noche con las típicas charlas nocturnas con los compañeros.

El día siguiente fue la entrega de premios, fue una ceremonia muy interesante, ya que salimos a recoger nuestros diplomas y pudimos ver a amigos nuestros recoger sus respectivos galardones, entre los que se encontraban José de Navarra (1 premio) y Daniel de Málaga (2 premio), los cuales nos representarán en la Olimpiada Internacional en Armenia. Tras esto, fue una despedida muy dura, ya que no era fácil despedirse de aquella gente con la que habíamos pasado 4 días intensos, porque a pesar de ser corta la experiencia, fue muy enriquecedora.

No ganamos ningún premio material, pero sí un premio que desde luego nos hace más ricos que cualquier otro, la amistad. Conocimos a gente que en nuestra vida hubiéramos imaginado, unas personas que nos marcaron tanto que nos parecía muy difícil separarnos de ellas, intentando aferrarnos a que en un futuro podamos reunirnos de nuevo y recordar los buenos momentos que pasamos juntos en Oviedo.

Desde aquí recomiendo a todos los futuros estudiantes de 2º de Bachillerato que cursen Biología a presentarse a la Olimpiada, ya que es una experiencia única que pocas veces se podrá repetir, donde conocerás a gente con tus mismas aspiraciones e incluso con la que podrás compartir estudios en un futuro no tan lejano como puede parecer, y lo más importante, gozar del aprendizaje en todos los niveles que ello nos puede aportar.

En conclusión, una experiencia inolvidable.

Adriel Rodríguez Benito 2ºBachillerato B

Opinión de Leyre:

Una experiencia que fue enriquecedora, a nivel educativo, lectivo, científico pero sobre todo a nivel social. Conocimos a gente de toda España, incluidas las islas Canarias y Ceuta. Fue un emocionante intercambio cultural. Entablamos amistades con gente interesada en los mismos ámbitos que nosotros, con unas ideas de futuro prácticamente iguales a las nuestras, y con una trayectoria escolar idéntica. Nunca había sentido tanta conexión con gente totalmente desconocida, y es que la biología en este caso y el sufrimiento de bachiller eran nuestras cosas en común, nuestras uniones. Las cuales se reforzaron a medida que pasaron los días, que fueron tan solo cuatro, pero fueron los suficientes para darnos cuenta de que aquella gente a la que sin saber de su vida, habíamos empezado a conocer, se convirtieran en amigos que probablemente y con esperanza pueda decir que sean para incluso mucho tiempo.

Animo una vez más a todo el alumnado que curse biología y que de verdad le guste la materia, a que se atreva a vivir la experiencia. Porque sí, deberéis pasar por pruebas teóricas y prácticas, pero la experiencia es insuperable y marca de por vida.

 

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